El Morro Solar de Chorrillos, entorno natural donde hoy se ubican el Planetario de Lima y el Observatorio, junto con las islas San Lorenzo, pertenece a la misma era geológica: el Cretácico Inferior. Esta franja constituye la reserva de fósiles más importante de Lima, ya que sus rocas, originadas en la era de los dinosaurios, han revelado abundantes restos de invertebrados y algunos vertebrados, entre ellos peces.
El 10 de diciembre de 2000, durante una de las exploraciones periódicas realizadas por miembros activos de la Asociación Peruana de Astronomía (APA), se produjo un hallazgo histórico para la paleontología nacional: el descubrimiento del primer reptil marino identificado en el Morro Solar y en el Perú. El espécimen fue atribuido al orden Plesiosauria, convirtiéndose en una referencia extraordinaria para el estudio del patrimonio paleontológico del país.
A partir de los restos recuperados, se estima que este espécimen habría medido entre 3 y 4 metros de largo. Su alimentación estuvo compuesta principalmente por ammonites, los invertebrados fósiles más comunes del Morro Solar. Las exploraciones realizadas por el grupo de investigación de la APA han confirmado además la abundante presencia de ammonites de hasta 25 cm de diámetro en esta zona.
De manera provisional, al ejemplar se le ha asignado el nombre de Gustavosaurio, en homenaje al Ing. Gustavo Estremadoyro Robles, reconocido como uno de los intelectuales, maestros y miembros más destacados y prolíficos de la Asociación Peruana de Astronomía.
Aunque el Perú es ampliamente reconocido por la riqueza de sus mamíferos del Terciario y Cuaternario, los hallazgos de reptiles marinos y dinosaurios siguen siendo poco frecuentes. Por ello, este descubrimiento realizado por aficionados a la paleontología abrió nuevas expectativas sobre la posibilidad de identificar en territorio peruano otros grandes ejemplares de la fascinante era de los dinosaurios.
Los ammonites fueron moluscos cefalópodos de concha externa enrollada y simetría bilateral. Habitaron los océanos desde el Devónico hasta el Cretácico, es decir, aproximadamente entre hace 407 y 65 millones de años, desapareciendo en la frontera K-T junto con los dinosaurios.
Sus conchas mostraban una notable diversidad de formas. Algunas presentaban vueltas adosadas, mientras que otras envolvían parcial o completamente la vuelta anterior. La superficie podía ser lisa, estar ornamentada con costillas —como en el género Pachidiscus— o incluso mostrar púas y espinas, como en Mammites. Su tamaño también fue muy variable: desde ejemplares pequeños de pocos centímetros hasta formas gigantes de Pachidiscus que alcanzaban aproximadamente dos metros de diámetro.
Estos cefalópodos constituyeron una fuente clave de alimento para los grandes reptiles marinos del Cretácico en el actual territorio del Perú, incluyendo plesiosaurios y pliosaurios. Por ello, su presencia en el Morro Solar aporta información valiosa para comprender los antiguos ecosistemas marinos de esta zona costera vinculada hoy al circuito cultural y científico del Planetario de Lima.